Qué es el CICA

Posted by Jorge Hidalgo On Mayo - 01- 2009

El CICA es el Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada creado en el año 2004 en el seno de la Universidad Anáhuac México Norte, en su Escuela de Ciencias de la Comunicación

Investigación y Publicaciones

Posted by Jorge Hidalgo On Mayo- 01- 209

Actualmente, en el CICA se estudian los problemas que rodean al cine, la radio, la televisión, internet, la prensa, los nuevos medios, la publicidad y la comunicación organizacional y sus relaciones con la ética y el respeto de los valores humanos para que puedan ser resueltos con el apoyo de la investigación científica y con ello contribuir al desarrollo de la sociedad mexicana.

Posgrados y Extensión

Posted by Jorge Hidalgo On Mayo- 01- 2009

El CICA guarda un interés particular por la formación integral de los profesionales e investigadores que se adscriben a la red de comunicadores que está conformando. Esta visión, tiene como principal objetivo humanizar la actividad de los comunicadores

Difusión de las Investigaciones

Posted by Jorge Hidalgo On Mayo - 01- 2009

Los investigadores del Centro de Investigación para la Comunicación Aplicada, están comprometidos a contribuir en el conocimiento, a través de las investigaciones que realizan, buscando siempre comunicar veraz y objetivamente las innovaciones científicas, creando formas novedosas de divulgación del conocimiento e incrementando la investigación y su aplicación en las empresas de comunicación para promover con ello el uso ético de los medios de comunicación

Vinculación

Posted by Jorge Hidalgo On Mayo- 01- 2009

El contacto con otras instituciones y organismos relacionados al ámbito de la Comunicación, especialmente aquellos que desarrollan nuevas investigaciones y conocimiento sobre esta disciplina, es esencial para elCICA a fin de mantener actualizados a todos sus miembros

Facebook, y las ()timidadesCompartir

Posted by Jorge HIDALGO On 22:37
Por: Roberto Balaguer Prestes

Introducción

Sin lugar a dudas, el tema de las redes sociales es un tema candente hoy. Recientemente el informe de Microsoft en Uruguay sobre los usos juveniles del MSN, disparó una andanada de artículos, preguntas, temores, de los justificados y de los otros, en relación al manejo de la información privada y a la exposición en la que estarían cayendo los jóvenes. El tema ocupa la prensa, los blogs, el microblogging y, de a poco, lentamente, los espacios académicos. Inclusive dentro del propio Facebook existen algunos grupos dedicados al estudio de esa red social que los cobija como por ejemplo el Proyecto Facebook liderado por A. Piscitelli.
Las aristas para abordar Facebook y las redes son muchísimas, pero en este artículo pretendo acotarme solamente a una de ellas: el manejo de lo privado en Facebook y sus significados en términos de interioridad-exterioridad, pivoteando sobre el concepto de intimidad.


La identidad en Internet

La identidad digital debe ser cuidada cada vez más y no se trata ya de la vieja identidad virtual, la identidad falseada del chat, sino de la identidad que se va forjando en la Red a medida que uno va interactuando y dejando huellas digitales. En relación a esto, una de las cosas que mucha gente se pregunta con cierto nerviosismo en relación a las redes sociales (Palfrey & Gasser, 2008) es si éstas atacan o ponen en riesgo la intimidad. Es una típica y pertinaz pregunta que se hacen los padres de los adolescentes hiperconectados y es un motivo por el cual muchas personas deciden no abrir una identidad en Facebook.
¿Las redes sociales son alterantes de la intimidad? Quizás una vez más el problema radique, más que nada, en la pregunta que estamos formulando que tiene como premisa la propia existencia de la intimidad como algo dado y no como construcción sociohistórica.


Alteración de la intimidad… sí, pero cómo?

Hemos señalado en otro lugar (Balaguer, 2008) que:
“La participación en el ciberespacio y particularmente en el chat, el Messenger y las redes sociales proveen a los sujetos de un nuevo espacio psicosocial (Balaguer, 2003) en el cual pueden desplegar aspectos personales y sociales alterando las formas de intimidad.”
Cuando describía Internet como un “nuevo espacio psicosocial”, allá por el 2002, lejos estaban las redes de existir, con excepción del MSN que comenzaba -junto a la libreta de direcciones del e-mail- a forjar las bases de las redes sociales. Volviendo al presente, ese despliegue de aspectos personales, “alterantes de la intimidad” puede ser visto al menos de tres formas diferentes, a saber:

1) Una primera es referirse a una intimidad desbordada. Este es el enfoque de Sibilia (2008) con su concepción de la sociedad del espectáculo. Una intimidad desbordada que, por consiguiente, trae consigo riesgos. Es el enfoque psicoprofiláctico, pedagógico que enseñamos a nuestros alumnos, hijos, etc. Diríamos que se enmarca dentro de lo “políticamente correcto”. Es la visión de una intimidad que se sale de sus cauces y se despliega indebidamente en el espacio público. Se piensa como un vaciamiento de la esfera privada que vierte sus contenidos a la esfera pública y pone en riesgo aspectos que hacen a la identidad. Desde esta óptica, la intimidad es considerada como un concepto existente durante toda la Historia, y no como un concepto que no tiene más de doscientos años. Hemos nacido y crecido con ese modelo de intimidad y por lo tanto, que éste se vea modificado, nos causa profundo impacto. Concomitantemente, pensamos que los que se muestran están en riesgo, y de ahí aparecen toda la serie de peligros a los que se ven expuestos los jóvenes al compartir sus cosas en Internet.

2) Una segunda forma es replantearnos las cosas y concebir esta nueva situación como una outimidad, como la veía yo hasta hace no mucho (Balaguer, 2008). Es decir, como una variación de la intimidad, una mutación de la misma que busca en lugar de preservarse dentro, preservarse fuera. La intimidad busca cuidar al yo, la outimidad también, pero se traslada la conservación del interior al exterior. Es una lógica muy similar a la que se presenta en el “cloud computing”, mis archivos-recuerdos dejan de estar en mi máquina/interioridad, para pasar a estar fuera de mí, en la “nube”. Allí estarían más seguros. Esto es un cambio conceptual importante. Pero, inclusive pensando el concepto de outimidad, se sigue manejando la problemática desde el binomio adentro afuera y ése es el problema quizás derivado de las nociones de esfera pública y esfera privada que nos acompañan desde hace algunos siglos. Esto fue lo que llevó hace más de cien años atrás a Freud a comprender la situación del hombre del siglo XX y a conceptualizar el Inconsciente y el Psicoanálisis como método para sacar fuera (el famoso “chimney sweaping”) lo devenido interno. En términos foucaltianos puede pensarse como una forma de control (algunos análisis de las redes sociales lo ven desde esta arista); esto siempre desde la visión del mantenimiento de una interioridad. Me gustaría entonces vincular esto anterior con la sensación de adicción a algunos entornos de la Red, sobre todo los sociales, como puede serlo Facebook. En mi experiencia, ésta es una sensación que aparece entre los usuarios altos de Internet, especialmente los jóvenes, quienes viven con preocupación y hasta con culpa, el tiempo que transcurren en la Red, “perdiendo el tiempo” con otro(s), según dicen, las más de las veces sarcásticamente, sus padres. Es probable que la Red y sus atractivos no se traten sólo de intensas y nuevas formas de revelar intimidades como plantea Bauman (2006) desde la primera de las ópticas aquí mencionadas. Seguramente haya en juego un asunto de asegurarse, a través de las intimidades y las fotos y videos que se cuelgan, cierta existencia en el mundo de la conexión. Las fotos, las “intimidades reveladas”, esa outimidad que se despliega en las redes sociales son proveedores de existencia en el mundo de de la Red. Jorge Hidalgo Toledo (2009) en una reciente nota en el propio Facebook deja entrever la importancia de los otros, su apoyo, su presencia, algo que yo he denominado como el “sostén del self” (Balaguer, 2003). Internet y ahora mucho más con las redes sociales, funciona como un “holding electrónico”, una función maternante (Winnicott, 1965, 1995), de sostén, distribuido entre todos los contactos, usuarios o “amigos”.

3) La tercera posibilidad es pensar la problemática no desde estos dos puntos de vista anteriores, sino desde un tercero que resalta el fin de la dicotomía dentro-fuera. Siguiendo esta línea, se trataría de la integración de los aspectos públicos y privados. Los jóvenes han sido fundamentales para que esto sucediera; han sido los caballos troyanos en esta dirección del cambio de subjetividad. Instaurada la conexión, viviendo en red y vuelto todo exterior, vemos que casi ha desaparecido lo interior. Aparentemente ya nada quedaría dentro para estos jóvenes digitales. Quizás Facebook y sus “exposiciones” sea la avanzada de un proceso de mutación de los espacios privados y las () timidades, como lo fue el ADD en relación a la atención distribuida en la nueva economía cognitiva. Quizás a lo que estemos asistiendo sea a una mutación de la dicotomía interior-exterior, inaugurada hace no más de dos siglos (Sibilia, 2008). Quizás sea esa alternancia dentro-fuera la que esté puesta en cuestión por los nuevos contextos electrónicos transgresores de la intimidad moderna y sus límites precisos. De ser así, este movimiento traería sus inevitables consecuencias:

• Mayor integración, y por tanto, menor escisión entre una vida pública y una privada
• El hombre público y el privado tenderían a unirse (en parte arrastrados por las redes sociales) en uno solo
• El movimiento subjetivo anterior alentaría el fin de la hipocresía de la doble vida y la doble moral
• El fin de la doble vida trae aparejada una disminución de la culpa como sentimiento cultural predominante y el advenimiento de la vergüenza como afecto surgido ante la exposición

El cambio de Facebook de generar listas de amigos fue un retroceso en este proceso de conversión o mutación de la intimidad. Se volvieron a generar niveles de (in)timidad que habían quedado atrás en las redes, retomándose los clásicos espacios privados.

En síntesis, quizás lo que corra el riesgo de desaparecer o mutar al menos, no sea la intimidad sino la dicotomía interior-exterior, vida pública-vida privada. El propio concepto de intimidad es el que se desarma con el constante flujo de imágenes, fotos, videos y decires que abandonan el adentro seguro y a resguardo y pasan al exterior.
Ha habido una evolución notable en las formas de estar en el mundo desde el mail y el ICQ, pasando por el MSN y llegando hoy al microblogging y a lo que es hoy la plataforma de Facebook. Identidad virtual e identidad real se han acercado y ya casi no se distinguen una de otra.
Igualmente pensar esto como el fin de la hipocresía puede ser una postura un tanto ingenua e ilusoria. Lo cierto es que con el advenimiento de las redes, al menos es más difícil mantener una doble vida sin ser puesto al descubierto. Lo interesante es que este punto no ha sido transitado aún en los análisis que he visto sobre Facebook. “Los otros”, sean amigos o no, funcionan en las redes como representantes de la verdad, Grandes Hermanos distribuidos, no centralizados o “pequeños hermanos” al decir de Alejandro Pisanty. O a veces ni siquiera son los otros. Generalmente no hay peor Gran Hermano que el propio narcisismo y si no lo creen, lean esta nota que aparece en la prensa de hace un tiempo atrás (1) y que recibo casualmente mientras escribo este artículo y que se parece a la que inicia la nota de Jorge Hidalgo:

“La tecnología tiene sus beneficios, pero un descuido puede generar situaciones que perjudican la vida de los usuarios. Seguramente este hombre lo pensará mejor antes de volver a publicar una fotografía suya en Facebook, luego de que su novia resolviera suspender su boda por unas imágenes en las que el joven no queda muy bien parado.
En la imagen el muchacho aparece junto a una chica muy ligera de ropa a solo unos días de su casamiento. La novia, enojada y muy dolida por esa imagen, no tuvo mejor idea que vengarse y para hacerlo escrachó a su (ex) futuro marido por toda Roma, según publica el portal perfil.com.
La joven de 28 años pegó por las calles y los comercios un cartel con la foto de la discordia y un mensaje que decía: ¡“Menos mal que existe Facebook! Al menos he descubierto a tiempo que me iba a casar con un CERDO TRAIDOR! Firmado: su ex-novia y los 548 invitados a nuestra ex-boda”.


Notas

(1) (Observa) Fecha: 29/04/2009 | 08:01 | Montevideo, Uruguay Disponible en:
http://www.observa.com.uy/vida/nota.aspx?id=79055


Bibliografía

1. Balaguer, R. (2003) Internet: un nuevo espacio psicosocial, Montevideo: Ed. Trilce
2. Balaguer, R. (2008) “¿Adicción a Internet o adicción a la existencia?”. Revista Digital Universitaria [en línea], Vol. 9, No. 8. Disponible en Internet: http://www.revista.unam.mx/vol.9/num8/art55/int55.htm
3. Barran, J.P.; Caetano, G.; Porzecanski (1986) Historias de la vida privada en el Uruguay. El nacimiento de la intimidad 1870-1920 Tomo II, Montevideo: Ed. Taurus
4. Bauman, Z. (2006) Vida de consumo, México: Fondo de Cultura Económica,
5. Hidalgo Toledo, J.A. (2009) “Vigilancia cooperativa y acompañamiento social” Notas, Disponible en: http://www.facebook.com/note.php?note_id=108341770139&ref=nf
6. Palfrey, J.; Gasser, U. (2008) Born Digital. Understanding Digital Natives, New York: Basic Books
7. Sibilia, P. (2008) La intimidad como espectáculo, Bs As.: FCE
8. Valleur, M., Matysiak, J.C (2005) Las nuevas adicciones del siglo XXI: Sexo, pasión y videojuegos. Barcelona: Paidós
9. Winnicott, D. (1965) The Maturational Process and the Facilitating Environment, New York: International University Press
10. Winnicott, D. (1971) Realidad y Juego, Barcelona: Ed. Gedisa, 1995
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